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C U R I O S I T I E S


[Photo -from left to right: Melograno Lecuna, Betina Edelberg, Sara Luisa del Carril, Silvia Renée Arias, Gerardo Lehmann, Miguel Eduardo Dolan, Horacio Salas, Jovita Iglesias -standing among the audience... in the tribute by The Friends of Jorge Luis Borges worlwide Society to the lifelong English friendship of Georgie Borges and his beloved young master Adolfito Bioy Casares; at the Hotel Club Francés de Buenos Aires, August 2002]




'Amor en la autopista'


Entre palabras muertas
digo amor porque te amo:
y paso y vuelvo a encontrarte veloz
hemos jugado con la muerte durante varios días
Apenas conozco tus voces y no importa
No te imagino con piernas y no importa:
Me acompaña tu cara invadida por miradas
Me acompañan tus manos detenidas en el volante
Y te pienso entre verte y no verte
tan rodeados de velocidades
entre ayer y otra vez ahora
Ya conozco tus ritmos y tus sonrisas
las crispaciones que se postergan al reconocernos:
Te encuentro en mi espejo y te descubro en el tuyo
Eres un paisaje rodeado de ventanillas casi un cuadro
en donde juegan tu perfil y tus cuartos
Conozco las latitudes de tu pelo
las horas de tu barba
las estaciones en tu ropa
tu nuca y tus espaldas
Entre palabras muertas
digo lluvia y melancolía
cuando viajamos adivinándonos
y digo cinco días de la semana
porque me pierdo y no existo
cuando se me clavan los feriados y los descansos
Tengo miedo del día en que nos detengamos
y bajemos para hablarnos
porque ya no podremos seguir jugando
Ahora saldrás de la autopista
y agitarás la mano:
Yo seguiré viajando y esperando hasta mañana

Valeria Montenoble
(seudónimo de B. E.)

'Amor en la autopista', Poema y autobiografía publicadas por Betina Edelberg con el seudónimo de Valeria Montenoble , incluidas en la antología 'Canto al Amor' (Ediciones PUMA) Bs. As., 1968.




'Autobiografía'


"Escribo y amo. Mi vida es secreta, apasionada, y, sobre todo, libre. Acepto al hombre que me acepta como soy; pertenezco al siglo XXI. No cultivo mis nostalgias, ni mis debilidades y me aburren las tragedias. Trabajar, algún deporte, muchas lecturas y el hombre. En mecánica soy fanática de la inyección directa. Me repugnan las feministas, las mantenidas y las lesbianas, porque simbolizan los temores y la falta de imaginación. He jurado ser siempre joven. Otros datos no importan."

Valeria Montenoble
(seudónimo de B. E.)


'Botánica después de la noche'


Volveré:
Una peluca y una máscara
y el disfraz
que entrega esta ciudad
que me brota
y rodea
y llevo ya un ramaje pesado,
tantas hojas inútiles.

Betina Edelberg

'Botánica después de la noche' Poema inédito, sólo apareció en la tapa de la versión discográfica de 'Imposturas' ( poemas leídos por la autor).




'Betina Edelberg
(a manera de autobiografía)'


Betina Edelberg nació en Buenos Aires, en un declarado año que, por varias razones, ya no sabe si debe ocultar, especialmente desde que una antología, en la que abundan mujeres, la ha convertido en precursora. Otra antología más bondadosa –no todo es injusto- ha olvidado años y la ha convertido en una promesa. Tiene mal aspectada la casa de los enemigos ocultos y alterna con enemigos declarados. Poco previsora, dejó de comprar cuadros, artículos de menaje, enciclopedias, ropa blanca, lápices y gomas y papel , un diccionario, antes de los nuevos convenios sucesivos y de las sucesivas devaluaciones del peso. No ha ganado ninguna rifa. No es feliz en materia de citas literarias, siempre se equivoca. Nunca supo utilizar sus títulos universitarios ni sus grandes vinculaciones. A través de los años ha perdido: una lapicera Pelikan con tanque transparente para distraídos, muchas esperanzas, un paraguas que solía torturarla con resignada terquedad, algún íntimo amigo. Todavía puede entregarse a la embriaguez de las carcajadas. Guarda cuidadosamente los recortes que mencionan su nombre y sus conferencias, sus actuaciones por radio y televisión. Tiene la mansa costumbre de escuchar al que habla sin distraerse y sin monologar al mismo tiempo. Ha dado amplio descanso a la poesía., sólo publicó Para la red, Ciudad a solas, Crónica Menor, Imposturas y Mutaciones. Cuando viaja (únicamente becada) , la nostalgia la vuelve al rezongo y a la necesidad de Buenos Aires. Tiene un marido y una hija que miden un metro setenta y ocho y un metro setenta y dos, respectivamente; la estatura de Betina Edelberg es variable. Pasea una oveja y Gunnar Kül es su poeta predilecto; su principal aversión: Gunnar Kül.

Betina Edelberg

Contratapa de 'Canto al humor'. Antología imperfecta del humor poético.




'FORMAS'


quién sabe
qué infatigables memorias
han poblado un gesto
qué majestuosa distracción o delirio
las aventuras de la mirada
quién sabrá
qué dudas o torpezas recorren
como un aire insumiso
este fervor sin desorden estas geometrías
que alguna vez dibujaron la voracidad de la frustración
el solemne argumento de la esperanza
también derivas ... mareas del sueño
y lejos de sus restos y escombros y mudanzas
formas
no la angustia o las malezas del pensamiento
y sus fecundas traiciones
formas
la tranquila realidad de los metales de la piedra
en donde la luz hierve o se deshace por honduras y relieves
estar lejos ... cerca ... rodearlas
volver la espalda
una manera de reconocer el espacio
de agradecer que estos cuerpos inútiles
se hallan instalado
nos habiten
y representen
una manera de aceptar que no somos ya necesarios
porque existen
más allá de lo que ha de ser pasado y olvido
nuestra ausencia.

Betina Edelberg

Poema a modo de presentación del Catálogo de la Exposición Relieves y Esculturas de Susana Lehmann, Galería Véneto, s/f.




Homenaje a Betina Edelberg
en la Sociedad Argentina de Escritores

Entrevista a la periodista y escritora Alicia Dujovne Ortiz

El escritor y cineasta Edgardo Cozarinsky entrevista David Rieff, hijo de Susan Sontag, la ensayista y escritora estadounidense fallecida en 2004, que era otra Amiga de Borges.



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Silvina Ocampo & Adolfo Bioy Casares: extraña pareja

Por Alicia Dujovne Ortiz

...El suegro a ella no la quiere. Primero no la quiso por su amistad con Marta, demasiado íntima para su gusto. Pero el colmo para él fue asistir impotente al casamiento de su hijo, bellísimo, talentosísimo, riquísimo, con la feaza de los Ocampo, que tenía tanta plata como él, pero que le llevaba sus buenos años (las respectivas fechas de nacimiento, 1903, 1914, aún le suenan a insulto). Silvina no podrá hacerlo abuelo. La concentrada y oscura bronca ni siquiera se le calmará cuando Adolfito y Silvina viajen a Pau, Francia, para buscar a Marta, la hija.

...La primera vez que lo vio, en 1933, en casa de Marta, Adolfito llevaba una raqueta de tenis. Su belleza le resultó una puñalada. A ella [Silvina] le bastó verlo para sentirse desesperada de celos. Pero algo había en él peor que su hermosura: sus ojos hundidos bajo unas cejas despeinadas por un viento invisible revelaban su desamparo.

...Le propuso casamiento siete años más tarde. Ella se preguntó por qué razón la elegía, elegante, graciosa, creativa y Ocampo, pero madura, nada linda y de una sexualidad incierta. Sospechó que la elegía por razones literarias y, más oscuramente, para acercarse a su madre por caminos oblicuos. Después ya no se preguntó más nada: Adolfito y Silvina se convirtieron en ese monstruo de dos cabezas llamado pareja. Aunque cada uno de los dos existió por separado...

...la comida transcurre como siempre, ritual inamovible en el que Georgie y Adolfito comparten ese sentido del humor que a ella la cansa. Como siempre también, después del último bocado el suegro se despide y Adolfito se retira con Georgie al salón del café.

...Poco tiempo después viajaron a Pau para buscar a la nena, Marta, nacida tres meses antes. Un viaje del que Silvina regresaría convertida en madre legal. Cosa inesperada, la hija de Adolfito con esa presunta costurera que cumplió con su pacto de hacer mutis por el foro, a Silvina se le metió en el alma.

...Nadie la había creído capaz de sentimientos maternales, ni siquiera ella misma, y sin embargo sí, los tuvo. Al principio lo hizo por Adolfito: él deseaba hijos y le rogó que hiciera de madre de este bebé. Después lo hizo porque Martita le cayó bien.

...Y se rió durante años del día en que enfrentó a la beba por primera vez. Estaba colorada hasta las orejas y, de puro nerviosa, dijo la primera zoncera que se le ocurrió: "Qué naricita más chica tiene, ¿no será homosexual?" "No –le contestó Adolfito, muy serio, como si la pregunta le pareciera de lo más atinada–; es que es ñatita".
...[+]



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