Amigos de Borges

"Áquel que leyere una línea de Borges
(re)descubre la mejor Biblioteca..."
El Hacedor publicaciones : LOS OTROS

'Los Otros'

"Desconocido que pasas
No reconoces tú
El ardiente deseo de mi mirada."

Walt Whitman



Esta colección - para libros, DVDs y objetos de arte - recibe su nombre en homenaje a la película francesa Les Autres (Los Otros), nacida de la amistad entre Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares con el filósofo y director de cinematógrafico Hugo Santiago. Este creativo trio de amigos con co-autores también de "Invasión", una película en la cual, creo, se inspiró Godart para su "Alphaville" - con un tributo final a Borges.
[Foto Hugo Santiago con Borges y dos actores durante el rodaje de "Les Autres" en Paris]


El célebre periodista y locutor Don Antonio Carrizo (ver foto), autor del libro de entrevistas "Borges el memorioso", recuerda la importancia de Fani en la vida cotidiana de Borges en un sobrio epitafio publicado en diario La Nación esta semana: "+ UBEDA, Epifanía , q.e.p.d., falleció el 10-6-2006. - Mientras la literatura armaba sus juegos en la calle Maipú, ella tenía la casa en orden. Gracias Fani. Antonio Carrizo." Epitafio que los Amigos de Borges suscribimos.

[Encienda la radio para escuchar a Don Antonio Carrizo evocando Borges...]


También, en homenaje a "Fanny", la asistente doméstica que cuidó de Borges y su Madre cuatro décadas, recomendamos la lectura del excelente ensayo "Señor Borges, Monsieur Proust" del escritor Tomás Eloy Martínez.
Fanny [en castellano Fani] es autora del libro de memorias editado por Alejandro Vaccaro "El señor Borges"
Pulse aquí para leer el texto.

En octubre 2006 se publicó el diario de conversaciones con Jorge Luis Borges escrito por su entrañable compañero de toda la vida Adolfo Bioy Casares ...en Yahoo Noticias
Lea ahora en esta página la nota de Edgardo Cozarinsky sobre "Borges" por su íntimo amigo Adolfo Bioy Casares


2015

'Cornelia frente al espejo'
película de Daniel Rosenfeld inspirada del monólogo de Silvina Ocampo


He visto la hermosa edición de la película "Cornelia frente al espejo", en mi opinión muy superior al monólogo delirante de Silvina Ocampo. Aunque el cineasta y su pareja, la talentosa actriz Eugenia Capizzano, hayan mantenido intacto el texto original, han tenido el acierto de crear una narración cinematográfica donde hay lugar para el otro.

Antes de ver esta película, solo conocía dos monólogos representados en teatro, ambos impactantes por su excelencia: el "Récit de la servante Zerline" de Hermann Broch, interpretado por la extraordinaria actriz Jeanne Moreau, en 1988; y una excelente interpretación de "Report to an Academy" de Franz Kafka que presentó en 1993 el famoso Royal Court Theatre de esta capital mundial del teatro.
Kafka y Broch, como Borges, ofrecen a los realizadores la ventaja de ser autores universales, es decir, la calidad intelectual y estética de sus obras inmortales no admite comparación alguna con textos onanistas de una escritora argentina aunque fuera ella el mejor escritor de esos parajes remotos (si Borges dedica a una amiga -seguramente por pedido de Silvina misma- la galantería de mejor escritora y agrega argentina reduce considerablemente el alcance del predicado. Además -salvo tres excepciones: a su idolatrada Madre, a su bello Adolfito de toda la vida, y a su sobrina ahogada en la infancia- las dedicatorias de Borges fueron piezas literarias hechas por encargo, como "La leche cuajada" para la Martona que escribió con Adolfito; pero esos textos por encargo, bien leídos, el lector descubrirá que hablan de otra cosa.

Sin el apoyo de Kafka, Broch ni Borges; el cineasta Rosenfeld logró una película de calidad partiendo de un texto narcisista e irracional que no se asemeja en nada a las cualidades discursivas -lógicas y simbólicas- de una Alice in Wonderland or Through the Looking Glass, por mucho que la megalomanía de Silvina, o la frivolidad de críticos entusiastas, pretendan que pudiera ser ella una moderna Scheherezade (aunque fuera en mediocre versión porteña).

Dr. M A Meizoso
Londres, octubre 2015



2012

'Matar a Borges'
de Francisco Cappellotti

"Antes de matarlo, debo confesarle mi dilema. Me asombra considerablemente el hipnotismo que genera en la gente. Solo una virtud puede encontrarse en sus narraciones: es un perfecto e inescrupuloso alquimista. Tiene la facilidad de transformar mentiras en verdades o bien hacer una verosímil conjunción de ambas. Aún no entiendo cómo la gente no se da cuenta de su locura, de su aborrecible soberbia."

Carlos Argentino Daneri, el famoso personaje de Jorge Luis Borges en su cuento "El Aleph", retorna en esta novela a cobrar venganza contra su autor original. Daneri considera a Borges el responsable de todos sus fracasos y degradaciones personales y literarias y ha decidido matarlo. Pero a Borges no le importa morir; entonces Daneri debe recurrir al profundo conocimiento de los puntos débiles de su creador. Francisco Cappellotti ofrece al lector una laberíntica novela policial que deleitará con su agilidad y humor al conocedor de la obra de Borges y que conducirá por una trama atrapante a quien no la ha leído aún.

Publicado por Editorial Planeta



La Academia Argentina de Letras publica 'Borges',
de Carlos Mastronardi (1901-1976)

.

El libro es el penetrante testimonio que un amigo brinda sobre el admirado autor de Ficciones. Los siguientes son algunos fragmentos:

XXIII

Una vez más hacemos memoria de las opiniones y pareceres que oímos de labios de Borges a lo largo de muchos diálogos animosos. Una parte considerable de nuestra reconstrucción corresponde a sus años de juventud, pero es evidente que no seguimos aquí un orden estrictamente cronológico. Nos libramos a los azares del recuerdo y del olvido, proceder que justamente por antimetódico acaso permite recuperar la fluidez y el sabor de una conversación que se renueva a través de muchos días. Borges (ese doctor Johnson sudamericano de quien somos el atento Boswell), acuña juicios y observaciones sin recurrir a énfasis alguno, como si buscara con inocencia, ajeno a los efectos que originan sus palabras, el esclarecimiento de una cuestión que le preocupa. El tono y el ritmo entrecortado de sus frases dejan la impresión de que está pidiendo excusas por cuanto dice. Se advierte que huye de la brillantez y disimula sus aciertos.
Al pasar junto al atrio de una iglesia, oímos la voz de un mendigo. Después de responder a su llamado, planteamos el inmemorial problema estético: ¿por qué razón el mendigo del teatro o de la novela puede conmovernos más que su modelo real? No ha de ser -arriesgamos- porque el alma humana se nutre de ficciones. Borges habla:
-Nos conmueve más porque lo conocemos. En el transcurso de dos o tres horas podemos mirarlo de un modo no eventual. El que acabamos de ver es apenas una imagen, una percepción suelta que estuvo en nuestro espíritu unos pocos segundos. En ese término, que es el de una instantánea impresión visual, no pudimos identificarnos con él. Con mucha frecuencia, la vida cotidiana sólo nos suministra sombras. Atado a preocupaciones y tareas, el espíritu mira sin ver. Por cierto, estos descosidos pareceres no jubilan tan compleja cuestión.

XXIV

Borges sólo siente el deleite de la música a través de las palabras. En el terreno literario, desde sus años de juventud, cuando todavía su visión era normal, se muestra distante y apartado de los efectos plásticos, de los modos expresivos que tienden a rescatar colores. Todo artista es un centro vivo de afinidades y oposiciones. En cierta medida, Borges se forma por oposición al Modernismo, cuyos adeptos abundan en hallazgos cromáticos. Apenas cumplidos los 23 años, como lo declara de manera explícita el prólogo de Fervor de Buenos Aires, su primer libro, se decide por la opacidad y practica una poesía voluntariamente despojada de alusiones al mundo externo. No entra en sus planes el esplendor que se alcanza por la vía descriptiva. Si nos atenemos a los fines que se propone, habrá de parecernos extraño que la música -arte cuya única condición es el tiempo- no resuene en su intimidad, por cierto compleja y rica. Descartada la sustancia extensa, se diría que ninguna de las artes sujetas al principio de sucesión puede ser ajena a su alma. Sin embargo, oye algunas piezas musicales con la misma indiferencia con que oye al doctor Capdevila. Las rapsodias de Brahms constituyen una excepción digna de mencionarse. El agrado que en él suscitan estas obras de raíz popular es aprendizaje y don de Graciela Peyrou, cuya hospitalidad melodiosa rinde así buen fruto.
Por lo demás, siempre que se habla de música, Borges se limita a decir que le gustan mucho los tangos. Acaso se trate de una actitud que viene de su primera mocedad y que ahora reitera, con alguna coquetería, de manera automática. No se esfuerza por conocer el orbe puramente temporal del concierto y la sinfonía. Ya transpuestos sus 40 años, lo invito a una audición de violín a la que debo asistir por obligación periodística. En la puerta del desaparecido teatro Ateneo, lugar del espectáculo, aclara con timidez: "Creo que es la segunda vez que asisto a un concierto".
La luz de la sala es precaria; en un entreacto, alguien se queja de la escasa visibilidad. Como tantos otros, el quejoso quiere apreciar la proeza física, el esfuerzo muscular del violinista. De tal modo, el arte se vuelve fisiología. Borges observa que la luz no es necesaria: "El violinista no ejercita un arte del espacio. Podemos estar a oscuras".

XXXVII

Agosto de 1948. Hoy me encontré con Borges, quien me habló de la muchacha a la cual profesa una ternura unilateral. (Por lo visto, "mi pecho es de violetas para la confidencia", como diría M. Fernández). Alimento del recuerdo y del venidero análisis, esa cruel aporía, esa indiferente belleza -según la define- le trae una dicha que ya quiere ser desdicha. Evocó de este modo sus últimos encuentros con ella: "Era tan agradable su compañía, me alegraba tanto poder nombrarla y sentir el resplandor de su cabellera, que casi olvidé la indiferencia que me destina". En otra ocasión, quizá bajo un estado de ánimo más sombrío, me confió que estar con ella, salir con ella, son hechos que subrayan la imposibilidad de interesarla y atraerla. Cuando hay varias personas, -agrega- lo íntimo no pesa y se borra esa triste impresión. Es evidente que cultiva el infortunio con lúcida complacencia. Como todo lo habitual, ese infortunio ya se ha vuelto benigno, llevadero.

XL

El interés que en él despiertan los libros, nada tiene de sistemático. No se somete al orden sucesivo que fijó el autor, sino que saltea páginas o vuelve sobre las ya leídas, según las exigencias de su curiosidad y de su gusto. Se detiene aquí y allá, retoma la marcha y a veces prescinde de algunos capítulos, pues su naturaleza le impide hacer de la lectura una grave ceremonia, y mucho menos un deber fríamente impuesto a su espíritu. Quizá no leyó todo el Quijote; quizá no leyó todas las cláusulas y períodos que integran El mundo como voluntad y representación, pero vuelve siempre a esas obras, con las cuales mantiene íntimo trato desde sus años mozos. A lo largo de lustros y decenios, muchas noches lo vieron repasar las páginas de aquellos libros que, si ya no le traen sorpresa, hoy como ayer responden a sus apetencias profundas. Regresa a los pasajes o las líneas que lo tocan de manera esencial. No asume la obligación, pongamos por caso, de estudiar todo Berkeley, todo Hume o todo Carlyle, pero siempre está con ellos. Por lo demás, Borges separa con prontitud lo principal de lo accesorio. Su agudeza inquisitiva le permite discernir y desprender, aun de los textos más farragosos, la virginal riqueza que nos traen. Esta pericia de rastreador merece destacarse; es sabido que muchos lectores se pierden en la maraña de frases digresivas y de proposiciones incidentales que acumulan filósofos y ensayistas.
Respecto de las novelas, Borges estima que, a diferencia de las narraciones breves, son obras para entrar y salir, pues en ellas importan los quietos caracteres o los graduales ambientes, no los hechos que se precipitan hacia un fin determinado. El deleite que encuentra en Proust y en Joyce es de tal índole que no puede seguirlos con el solo afán de informarse acerca de ellos, como si fueran dos objetos de solemnes estudios monográficos. Borges los llama y convoca desde su propia intimidad, sólo atento al noble agrado que le dispensan. De ahí que pueda hablar de estos escritores y de muchos otros, clásicos o modernos, con la misma soltura con que habla del reciente acto literario o del amigo con el cual acaba de encontrarse.

L

Hacia el cuarenta y tantos, cuando la guerra mundial es el tema o la pesadilla de todos, Borges publica un libro de relatos fantásticos. Los diarios, con atención excluyente, dedican numerosas páginas a las operaciones militares que se cumplen en Europa, en Asia y en África. No obstante tratarse de una obra excelente, de una obra que en cierto modo corrige o atempera la excesiva realidad que viven los hombres, la de Borges sólo obtiene un breve comentario periodístico. Fuera de esa mínima gacetilla, ningún eco, ninguna resonancia. Pero se resigna a ese dilatado silencio y formula esta pregunta con ánimo sereno:
-¿Cómo competir con el bombardeo de Londres?

LI

Afirma que son dos las grandes fuentes en que abreva la cultura occidental. Estas antiguas fuentes surten de mitos, símbolos y alegorías a todo el mundo civilizado. El sitio de Troya y el sacrificio de Cristo -Helena y la Cruz- son los incesantes manantiales donde bebemos. Y agrega con voluntad de síntesis:
"Dos agonías inmortales -la agonía de un Dios humanizado y la de una ciudad largamente sitiada por el hierro y el fuego- viven en la memoria de los hombres y renuevan sin cesar las posibilidades del arte."

LIV

Se habla de la dietética criolla y se elogian algunas costumbres culinarias locales. Borges menciona con agrado la mazamorra, el dulce de leche y el pastel de humita, pero dice que no es adepto al puchero. Su rechazo, por ser de índole abstracta, excluye la decisión inmediata de los sentidos:
"No me gusta el plato heterogéneo. Tiendo a lo elemental. La carbonada y el puchero, en mi opinión, por cierto falible, son nuestros platos más barrocos, más parecidos a las mixturas de Góngora y de Gracián. Poco entiendo de estas cosas. Además, es muy bueno comer pero no es tan bueno hablar de comidas."
Cierto escritor francés, huésped de Buenos Aires y muy aficionado a la buena mesa, pregunta a Borges cuál es nuestro plato nacional típico. Con bien sazonada ironía, éste responde que los ravioles.

LVII

El poeta Francisco Luis Bernárdez, cuyo teísmo se lleva bien con la filosofía de Unamuno, cita algunas páginas de El sentimiento trágico de la vida y afirma que la inmortalidad personal, con la plena posesión del pasado, constituye el punto de partida de toda indagación metafísica, por ser el problema previo a todo problema. Borges observa que se trata de una cuestión subordinada, ya que primero debemos saber en qué madera estamos plasmados y cuáles son los fines del universo, si es que realmente responde a fines inteligibles. Piensa que la inmortalidad personal, en un mundo de espectros que no llevan rumbo alguno, carece de sentido: la perennidad del alma requiere justificación y solicita coherencia. ¿Para qué fatigarlo a Dios?

LXXIII

El novelista M. L. cultiva cierto dandysmo intelectual que se resuelve en humoradas y extravagancias siempre llamativas. La gente letrada lo mira con prevención, y a veces con desafecto. Sin embargo, las honras y las distinciones lo ponen en evidencia. Entre irónico y asombrado, Borges comenta:
"M. L. es el hombre más aborrecido y más agasajado de Buenos Aires ¿No es raro? Uno oye censuras pero presencia banquete innumerables."

LXXV

Se refiere a cierto escritor que languidece entre costosos objetos suntuarios. En su casa pueden verse -dice- muchas cosas que deparan bienestar, pero el destino literario de ese poderoso es incierto. Estas circunstancias personales lo llevan a la siguiente conclusión general:
"El adulto no identifica la felicidad con la mera posesión de objetos. A diferencia del niño, los artefactos no le traen dicha. El hombre realmente adulto no desea cosas; más bien codicia símbolos."

Por Carlos Mastronardi



2009

Borges y Judas
por Tomás Eloy Martínez

...Para las primeras pequeñas comunidades cristianas eran intolerables las desviaciones heréticas que se expandían entonces velozmente en el territorio de Palestina y las tierras adyacentes. Simonianos, ebionitas y nazarenos no tardaron en ser aplastados. El fuego de la piedad era aplacado por rencillas incesantes. Aunque la memoria de la pasión y muerte de Cristo era el lazo que unía a todos los fieles, había pasado menos de un siglo desde la crucifixión y las disputas no tenían fin.
Se discutía sobre el perdón de los pecados, sobre la virginidad de María, sobre la salvación o la perdición del alma inmortal y sobre el significado oculto de las palabras de Jesús, que, en definitiva, eran revelaciones de Dios. La autoridad de las profecías de la Biblia hebrea disiparon muchas de las dudas. Miles de cristianos iban a la guerra y sucumbían para imponer la idea de que Jesús era una encarnación humana de Dios y para negar o afirmar que Dios era uno y trino. En cada soldado había un teólogo. Cada capitán defendía un dogma que se declaraba el único verdadero y consideraba que las otras creencias eran blasfemias o herejías que debían ser castigadas con la muerte.
En el siglo II, la cristiandad distaba de ser unánime. Se dividía en facciones enemigas, cada una de las cuales apoyaba sus creencias en cinco o más evangelios. Todos ellos se presentaban como los únicos intérpretes fieles de las enseñanzas de Jesús. Las luchas implacables se prolongaron durante siglos. A fines de la cuarta centuria, un grupo al que se conoció después como los protoortodoxos impuso una voz única. Si bien se aceptó que sólo cuatro evangelios formarían el cuerpo central de la doctrina, durante muchos años más esos textos fueron sometidos a supresiones y correcciones para eliminar anacronismos y contradicciones.
...Fuera del canon quedaron los relatos de evangelistas como Santiago, Bartolomé, Felipe, Tomás y Pedro. Se los consideraba apócrifos, palabra que en los primeros tiempos de la Iglesia significaba secretos u ocultos. Todos coincidían en señalar que, sin la traición de Judas Iscariote, sin los latigazos, sin la corona de espinas y la muerte en la cruz, la Redención no habría sido posible. Con esos actos se cumplían las Escrituras, en las que también se anticipa que el traidor va a recibir treinta monedas de plata.
La sombra satánica de Judas se arraigó a tal punto en la imaginación de la cristiandad que la iconografía medieval y la renacentista lo representan con la mirada huidiza, apartándose de la mesa de la Última Cena, separado de los otros apóstoles y aferrando la bolsa con el pago ignominioso por su crimen. En el último canto de la Commedia , Dante lo describe desgarrado por los dientes de Satanás en el círculo más hondo del infierno y, para artistas como Caravaggio y Leonardo, la fealdad de su cara y la hipocresía de su expresión fueron un reflejo de las tinieblas de su alma.
Como todos los educados en la cultura de la Iglesia de Roma, recuerdo haber leído con incrédulo asombro las Tres versiones de Judas, que Borges publicó en 1944. Es uno de los cuentos de su libro Ficciones . Allí Borges atribuye al teólogo escandinavo Nils Runeberg el descubrimiento de un Judas distinto del de los cuatro evangelios. Runeberg observa que el beso de Judas para marcar a su Maestro es un acto superfluo, por no decir inútil. No había por qué identificar a un Rabbi que predicaba con frecuencia en la sinagoga y obraba milagros ante millares de hombres. Pero, como bien señala Borges, "suponer un error en las Escrituras es intolerable". La traición de Judas, por lo tanto, dista de ser casual, y debe leerse como uno de los actos más misteriosos en la economía de la Redención.
Judas es el único de los apóstoles que intuye la divinidad de Jesús. Se rebajó a cometer la peor de las infamias sólo para que el Verbo se hiciera carne en la cruz y salvara a la humanidad. Para un joven de veinte años, los que yo tenía entonces, era una audacia, casi un escándalo, leer que el Supremo Mal se transformaba, por un malabarismo de la inteligencia, en un camino necesario para el Supremo Bien. Comenté ese estupor con algunos predicadores de mi provincia. Todos ellos coincidieron en que la tesis de Borges, creada con las armas de la razón, debía mantenerse en extremo secreto. Si por azar salía a la luz, era preciso refutarla de inmediato con las armas de la fe.
En 1978, un grupo de campesinos que buscaba tesoros enterrados en las cuevas del Egipto Medio descubrió algo mucho más valioso que el oro. Eran los libros del que más tarde sería conocido como Códice Tchacos, compuestos por un grupo de cristianos gnósticos que valoraban el conocimiento como camino esencial para llegar a Dios. Restaurar esos textos, poner un orden mínimo en el complejo rompecabezas, exigió una década de paciencia. Los papiros, resecos por la falta de cuidado, eran una parva de fragmentos minúsculos, ennegrecidos, casi ilegibles. Entre esos desechos estaba el Evangelio de Judas. Después de que National Geographic lanzó una primera edición en inglés, fue traducido a todas las lenguas occidentales.
Que el Evangelio de Judas haya sobrevivido a tantas negligencias y saqueos de los mercaderes es un prodigio. Más asombroso aún es que coincida casi letra por letra con las especulaciones de Borges.
¿Cómo pudo el autor de Ficciones adelantarse cuatro décadas a las revelaciones de un relato que, en 1944, no sólo era desconocido, sino que a la vez no estaba en la imaginación de nadie? ¿Cómo, además, fue capaz de hilar tan fino en la vislumbre de un problema teológico extremadamente complejo? Una respuesta posible es que Borges, lector atento como ninguno, pudo haber conocido, en la edición de Cambridge, los volúmenes de Adversus haereses, una minuciosa refutación de todas las herejías escrita por el obispo Ireneo de Lyon, quien, por supuesto, menciona el texto de Judas.
Según los gnósticos, que recibían su inspiración del apóstol infiel, el problema fundamental de la vida humana no es el pecado, sino la ignorancia. El único camino válido para llegar a Dios es el del conocimiento, no el de la fe, que es propia de los hombres simples y primitivos.
...lea el artículo completo en La Nación
Y pulse las pantallas para ver el documental sobre la importancia del descubrimiento del Evangelio según Judas (en inglés y alemán)




"Escribir da sentido a la vida y mucha fuerza"


Jorge Urien Berri conversó -hace 22 años- con Adolfo Bioy Casares:
Hoy, por fin, se conoce la intimidad de un encuentro en el que el escritor se confió sin retaceos. Habló de sus comienzos en las letras, las mujeres, sus gustos literarios y no evitó los temas políticos ni el de la muerte, después de la cual sólo preveía un vacío del que no lo consolaba ni siquiera la trascendencia de su obra.
Veintidós años pasaron de aquella primera entrevista con Adolfo Bioy Casares y aún recuerdo mi sorpresa porque el entrevistado tenía más miedo que el entrevistador. Recuerdo al flaco y alto caballero, ya un poco encorvado, que en su enorme escritorio del quinto piso de Posadas y Schiaffino me hizo sentir cómodo e inteligente, el escritor que, sin la falsa modestia de Borges, hablaba de sus luchas con las palabras y las tramas y del placer de la escritura: "Empecé a escribir relatos a los doce años y estoy escribiendo relatos. Escribir da sentido a la vida y da mucha fuerza". Dialogamos casi tres horas, en dos tiempos. El segundo explica por qué Bioy me pidió no publicar la entrevista. Fue en 1987, abril tal vez, porque hacía muy poco de la rebelión de Aldo Rico y sus carapintadas contra Alfonsín, tema por el que me preguntó con insistencia. Le preocupaba el país y la política, estaba muy informado y, como se verá, sus reflexiones sobre aquella Argentina calzan a la perfección en la de hoy. Bioy tenía 72 años. "Qué asco", agregó al decírmelo con una sonrisa amarga que aún estoy viendo. Ahora, al leer sus diarios editados después de su muerte (Descanso de caminantes), comprendo que hacía tiempo que la vejez lo obsesionaba y entiendo por qué, cuando hablamos de la muerte y le dije que no moriría del todo porque quedaban sus libros, se exaltó: "No, ésas son ilusiones", la muerte "será el fin del mundo para mí". Y sin embargo, era un hedonista que gozaba de la escritura, la lectura, la comida, las mujeres. Pero no de las entrevistas. "No me gustan –me confesó– porque llevan a la publicación de borradores y mis borradores son malos, lo sé." La timidez y la entrega de quien va al cadalso lo hacían un excelente entrevistado. Al año siguiente escribió en sus diarios: "Durante un período enfrenté los reportajes periodísticos muerto de miedo, como si fueran mesas examinadoras".
...Borges había muerto hacía un año. Bioy se había enterado en un quiosco de diarios de Ayacucho y Alvear y aquella tarde de junio de 1986 siguió caminando por Barrio Norte "sintiendo –escribió en su diario– que eran mis primeros pasos en un mundo sin Borges". Cortázar, su amigo a la distancia, había muerto en 1984. Quedaban él y Sabato. Autor de una obra original y sólida que incluye el portento de La invención de Morel, ahora, pensaba yo, Bioy salía de abajo de la sombra densa de su amigo Borges. No me animé a tocar el tema. Ni siquiera hablé de Borges. Lo hizo él.
...Pero hay veces en que un argumento me acompaña durante quince años o más. Y veo con alegría y perplejidad que son los que salen mejor, o los que la gente me dice que salen mejor. "El perjurio de la nieve" se me ocurrió en el 32 y se lo comenté a Borges una tarde caminando frente a La Porteña, en Guido y Junín. Borges me dijo: "Es una buena historia, pero no creo que puedas concluirla". Pasé muchos años sin poder atar todos los cabos. En el 41 o 42 me recetaron unas vitaminas B que me desvelaron, y en las noches de desvelo arreglé mi cuento como un jugador de billar hace carambolas. Sentía que todo se unía así y pocos días después me puse a escribirlo. ...lea la entrevista completa en La Nación

Se edita en DVD "Invasión", el mítico film de Hugo Santiago con guión de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares:


En memoria de Bioy:
por Jorge Fernández Díaz

Director de adnCULTURA
Lo vi dos veces en toda mi vida pero vivió conmigo durante los últimos treinta y cinco años. Desde que una profesora del Carlos Pellegrini me reveló El perjurio de la nieve y "En memoria de Paulina", y desde que devoré panza arriba, durante unas vacaciones en Mar del Plata, La invención de Morel , Adolfo Bioy Casares tuvo la cortesía de acompañarme para siempre. En ese estado de devoción adolescente me encontraba cuando una amiga suya (tía de una amiga mía) me lo presentó en la Feria del Libro. Todavía Bioy era, en 1978, un galán maduro y ceniciento que hechizaba a las damas que hacían cola para que les firmara un libro. El último se llamaba, significativamente, El héroe de las mujeres . Eso era Bioy aquella tarde, y era también mi héroe literario. Yo iba con un amigo (el poeta Oscar Conde) y la mujer que nos presentaba dijo: "Aquí te vienen a saludar dos futuros escritores". El cortés caballero de alegre figura nos miró con ternura y escepticismo: nos tendió la mano y nos firmó dos libros con una timidez sobrenatural. Veinte años después, cuando yo ya me había convertido en fanático de Historias fantásticas e Historias de amor , cuando había pasado por El sueño de los héroes (quizás la novela argentina más perfecta de la segunda parte del siglo XX), y por Diario de la guerra del cerdo , y cuando había ya leído Seis problemas para don Isidro Parodi en la colección Misterio, me reencontré con Bioy en una fiesta. Nos acercó el escritor Rodolfo Braceli y estuvimos parte de la noche hablando, en un costado y al margen de las efusiones, sobre Los que aman, odian , aquella memorable novela que escribió con Silvina Ocampo. ABC era, físicamente, la sombra de aquel galán de 1978. Alguien nos tomó una fotografía que conservo: el hombre bello se había vuelto un anciano frágil, huesudo y apergaminado. Lo sostenía un bastón, le lloraban los ojos. ...lea la nota en La Nación

Roland Barthes, íntimo y doliente o "le mal de mère": Controversia editorial en Francia tras la publicación de los diarios del intelectual sobre su madre. Roland Barthes (Cherburgo, 1915- París, 1980) solía coger un folio normal y partirlo en cuatro. Siempre había en su mesa de trabajo fichas de ese tamaño. Era ahí, en esas hojas cortadas por él, donde, con pluma o lápiz, tomaba notas o se escribía a sí mismo. Escribió cerca de 13.000. Durante casi dos años, desde octubre de 1977 a septiembre de 1979, el semiólogo francés que revolucionó la forma de acercarse a la literatura, rellenó algunas de esas hojitas con apuntes íntimos sobre su madre, con la que convivió siempre y que murió el 26 de octubre de 1977. La primera frase es la siguiente: "Primera noche de bodas. Pero ¿primera noche de luto?". Ahora, la editorial Seuil publica estas notas inéditas en forma de libro, no sin polémica, con el título de Journal de Deuil (Diario de duelo). ...Henriette Binger nació en 1893. Se casó con Louis Barthes a los 20 años. Cuando tenía 22 nació Roland. Un año después se quedó viuda cuando su marido murió en un combate naval en la I Guerra Mundial. Se volvió a casar, tuvo otro hijo, Michel Salzedo. Pero siempre, hasta los 84 años, vivió con su hijo mayor, aquejado desde crío de tuberculosis. Y Roland, durante los seis últimos meses de la vida de Henriette, cuando ya era un intelectual reverenciado, se dedicó casi exclusivamente a cuidarla: "Desde que la cuidaba, no existía más que ella. Ella era todo para mí y me olvidé de escribir. Antes, ella se hacía transparente para que yo pudiera hacerlo". El ensayista francés, autor de una de las más originales formas de entender la crítica literaria (o la simple lectura), proclive a analizar las obras sin tener en cuenta la personalidad del autor e incluso sus intenciones, se vuelca en estas notas breves de frases concisas sobre su lado más cotidiano, más personal y, también, más desolador: "4 de noviembre: esta noche, por primera vez, he soñado con ella. Estaba tumbada, pero no enferma, con el camisón rosa que compró en el supermercado". "5 de noviembre. Una tarde triste. (...) Compro un pastel. La camarera, al servir a un cliente, dice 'voilà'. Ésa era la palabra que yo decía cuando le traía algo a mi madre mientras la cuidaba. Una noche, casi inconsciente, repitió como un eco: 'Voilà' . Es algo que nos hemos dicho ella y yo durante toda la vida. El episodio de la camarera me ha hecho saltar las lágrimas. De vuelta al apartamento en silencio lloro durante mucho tiempo". François Whal, editor de Seuil en los años noventa y amigo de Barthes, considera que el texto no debería haber salido así. Whal ha explicado a la prensa francesa que Barthes le dejó a cargo de todo lo que se publicara después de su muerte. "Así evitaría meteduras de pata. Eso sí, me advirtió que no me lo podía dejar por escrito porque su hermano Michel se enfadaría. (...) Ahora me encuentro con esto, que viola su intimidad", añadió Whal. Éric Marty, que ha supervisado la publicación de las obras completas de Barthes, considera por su parte que los textos no son un simple desahogo, que contienen un verdadero proyecto de escritura, con un título consciente que les diferencian de los otros escritos. Su hermanastro Michel Salzedo, último responsable de los textos inéditos de Barthes, ha llegado a manifestar, a requerimiento de Éric Marty, que "después de 30 años nadie puede erigirse en dueño de la obra de un autor". Según Whal, Barthes jamás pensó en publicar notas como éstas: "18 de mayo: un cóctel. Sensación triste y deprimente de estereotipo social. Angustia. Pienso: mamá ya no está aquí y la vida estúpida continúa". Pero también revelan algunos apuntes sobre literatura de una persona que consagró su vida al estudio de los textos y que enfangado en el dolor por la muerte de su madre resume el hecho literario en lo siguiente: "1 de agosto: la literatura es eso: no poder leer sin dolor, sin ahogarme de verdad, lo que Proust escribió en sus cartas sobre la enfermedad, el coraje, la muerte de su madre, su pena". Porque más allá de la polémica, de la personalidad y la trayectoria del autor, el libro consiste en el autorretrato de un hombre enfrentado a su propio abatimiento. El diario termina así: "15 de septiembre: algunas mañanas son tan tristes..." ...más en El País - The Telegraph - Libération - Le Magazine Littéraire - Le Nouvelle Observateur

2008

Fernando Savater gana el el premio Planeta con una novela de aventuras intitulada 'La hermandad de la buena suerte':
"Ya que mi vida no pudo ser épica que sea hípica" dijo el filósofo. El eterno candidato lo ha logrado finalmente: el filósofo, escritor y articulista Fernando Savater (San Sebastián, 1947), colaborador habitual de este diario, obtuvo anoche el Premio Planeta, dotado con 601.000 euros. Un galardón que le fue entregado en Barcelona en el transcurso de una cena presidida por la infanta Cristina. Aunque ya quedó finalista en 1993 con El jardín de las dudas -el mismo año que ganó Mario Vargas Llosa con Lituma en los Andes- su nombre ha aparecido recurrentemente durante años en todas las quinielas del premio. "Fue un segundo premio muy honroso, como no podía ser de otra manera tratándose de Vargas Llosa", recordó Savater al recoger el galardón. El autor se ha impuesto con la novela presentada a concurso con el título provisional de La curva del Pardo, de título real La hermandad de la buena suerte, y firmada con el seudónimo de Patricio. En la obra tiene un gran protagonismo una de las aficiones confesadas del autor, las carreras de caballos. Así, la trama arranca con la desaparición de un yóquey famoso. Un multimillonario decide entonces contratar a unos mercenarios para localizarlo. El resultado es una obra de aventuras con aliño detectivesco y numerosas citas filosóficas propias de una vasta bibliografía centrada en el pensamiento que incluye éxitos como Ética para Amador (Ariel) y que, en estos días, precisamente, acaba de crecer con un nuevo título: La aventura de pensar (Debate). De hecho, Savater, también aficionado confeso a la novela policiaca -de la que hizo una inolvidable reivindicación en La infancia recuperada (Taurus)-, considera que hay muchas similitudes entre el método detectivesco y el filosófico. Si se añade el universo de los caballos de carreras y las aventuras, la conjunción no puede ser más savateriana. "Es una obra de ficción, ya sé que ahora se llevan las novelas realistas, pero ésta no se parece a las cosas que se hacen ahora. No sale la Guerra Civil española, ni la de Troya, ni ninguna otra guerra. Más difícil todavía, no sale ni siquiera una catedral. Es una novela de aventuras con un poquito de aliño metafísico", explicó el autor. "En el fondo, lo importante es tanto lo que ocurre como lo que sienten los personajes. Me he preocupado mucho para que cada capítulo tenga cierta entidad y que no sea un simple tránsito porque creo que el noventa por ciento de las novelas de hoy son puro relleno, aunque puede ser que el relleno sea bueno". ...más en El País - El Mundo - La Nación

Una charla inédita con Alain Robbe-Grillet:


El autor y cineasta francés, quien falleció el lunes, visitó Argentina en 1997 y concedió una entrevista nunca publicada, hasta hoy. Entonces, confesó que Bioy Casares alguna vez le sirvió de inspiración.
Máximo exponente del Nouveau Roman e integrante, como cineasta, de la Nouvelle Vague, el polémico escritor francés murió el lunes pasado, a los 85 años. En 1997 visitó la Argentina para participar como jurado en el Festival de Cine de Mar del Plata. Durante ese viaje, compartió un paseo a Villa Ocampo con la crítica literaria Elsa Drucaroff, y mantuvo una larga charla con ella, que permanecía inédita hasta hoy, en la que confiesa haberse inspirado en Bioy Casares para escribir uno de sus guiones más celebrados, y haberle recomendado a Victoria Ocampo que en su casa construyera “un burdel de lujo”.
El concepto de la angustia. “Vivimos en un mundo que no comprendemos, y mi obra no quiere camuflar esa incomprensión. Hay angustia, y no me toca a mí ocultarla.” Pelo cano bastante largo, alborotado; barba, polera blanca bajo el saco oscuro, mocasines. Esa solemnidad informal, ese aire de soy profundo... Lo miro y lo vuelvo a mirar: estoy ante un intelectual de los años 60, de esos que de niña observaba con admira­ción edípica. El siglo se termina y ya no soy una niña pero el tiempo no ha pasado para Alain Robbe-Grillet, el escritor de la Nouvelle Vague, el hombre que imaginó Hace un año en Marien­bad. Ver la película de Alain Resnais era, para mi genera­ción, una iniciación obligatoria. Había que zambullirse en ella hasta sentir vahídos porque allí todo termi­na­ba y volvía a empe­zar, el tiempo se disolvía, se multipli­caba al infinito, los objetos se desdi­buja­ban, las certezas tembla­ban, la memoria misma del cine conocido hasta entonces parecía absur­da. ...lea la entrevista en Perfil
Pulse las pantallas para ver fragmentos de dos películas de Alain Robbe-Grillet: La Belle captive [La bella cautiva] y L'Année dernière en Marienband [El año pasado en Marienband]. Su mejor película -y una de las mejores de la historia del cine- es en nuestra opinión Un bruit qui rend fou [Un ruido que vuelve loco]


2007

Un especialista en Gabriela Mistral encuentra en Massacchusets (EE UU) un centenar de poemas inéditos, cartas personales y fotografías de la poetisa chilena: La obra de una de las poetisas más relevantes de la historia de la lengua castellana, Premio Nobel en 1945, la chilena Gabriela Mistral, tiene desde esta semana unos 100 poemas más. Composiciones que, unidas a cartas y fotografías personales -la gran mayoría de su hijo Yin Yin-, forman el tesoro que, poco a poco, un experto en la poesía de Mistral, Luis Vargas Saavedra, ha ido "desenterrando" de la antigua casa de Doris Dana -asistente y amiga de Mistral hasta su muerte- en Massachusetts, EE UU. ...El responsable del hallazgo es el estudioso de la poetisa Luis Vargas Saavedra, quien fue invitado por Doris Atkinson, la albacea de Mistral, para explorar "el tesoro no conocido" de Mistral, que durante 50 años guardó celosamente Doris Dana, amiga, heredera de Mistral y tía de Atkinson, según El Mercurio. El tesoro consiste en varias cajas que la poetisa chilena dejó en EEUU en casa de su amiga Dana, que contienen material inédito de su vida y de su obra que será trasladado a Chile una vez que sea examinado, clasificado y tasado. En un artículo publicado este domingo por el diario chileno, Vargas Saavedra contaba que había fotografiado 860 papeles correspondientes a 78 poemas, además de 500 cartas inéditas y cincoálbumes de cuero negro que contienen fotos de Mistral, de su hijo Yin Yin y de su familia. Según Saavedra, el acervo encontrado duplica la obra conocida de la Premio Nobel de Literatura 1945 y niega la creencia de que Mistral escribió tan sólo dos libros. El pasado 11 de mayo, Atkinson firmó en Washington los documentos que autorizan que los escritos de Mistral regresen a su país de origen. ...más en diario El País - Y lea la carta de Mistral a Betina Edelberg

A paso de cangrejo, es decir, para atrás: Para el escritor y semiólogo italiano, Umberto Eco, la pérdida de la privacidad es uno de los retrocesos que han provocado algunos adelantos de la tecnología. Sus críticas a ciertos usos de la televisión. ...“Este comienzo del tercer milenio – afirma el escritor y semiólogo italiano - ha sido pródigo en pasos de cangrejo: después de los cincuenta años de guerra fría, Afganistán e Irak nos retrotraen triunfalmente a la guerra real o guerra caliente, y surge un nuevo episodio de las Cruzadas con el choque entre el Islam y la cristiandad”. Eco plantea la paradoja que estos alarmantes retrocesos se estén multiplicando en el siglo de los grandes avances de la humanidad en materia de comunicaciones, tecnología y ciencia. ... Chismes eran los de antes. “Una de las tragedias sociales de nuestro tiempo ha sido la transformación de esa válvula de escape, bastante útil, que era el chisme ”, señala. Eco diferencia entre el chisme clásico, que se hacía en el pueblo y cumplía funciones de cohesión social, con la aparición del denominado chisme moderno, de la mano de la prensa. Las primeras publicaciones especializadas que se dedicaban a los chismes desnudaban la intimidad de personas que, debido a su trabajo, se exponían voluntariamente a la observación. “El juego era tan claro que los lectores no pedían la verdad, lo único que pedían era justamente entretenimiento”, explica. Pero luego, la denominada prensa seria también debió dedicarse a este tipo de información. “ Inventar una noticia – aclara - no significa informar de un acontecimiento que no se ha producido, sino convertir en noticia aquello que antes no lo era”. Antes, se hablaba de víctimas, pero luego ser objeto de un chisme (público) se fue convirtiendo en signo de estatus social. ...más en diario Perfil / Y pulse sobre la pantalla para ver un fragmento de su homenaje a Borges, "El nombre de la Rosa". La caricatura del monje Georgie (Borges) y Eco es del artista Bob Row.



El secreto mejor guardado de Borges esta cifrado en su cuento autobiográfico El Sur:

El escritor interpretó una película, hasta ahora inédita. Se trata de una adaptación de El Sur, uno de sus cuentos favoritos y más autobiográficos, donde encarnó a uno de los personajes J. Delhman hijo. ...Jorge Luis Borges tuvo un breve ... paso por el cine. En junio de 1975 el escritor se probó el traje de uno de sus personajes; Juan Dahlman,.... La elección del cuento no fue casual. El mismo Borges lo reconoció como casi un texto autobiográfico, además de considerarlo uno de sus mejores cuentos. Así enfrentó a las cámaras como Dahlman enfentaba al destino, con un cuchillo en la mano. Y así lo muestra "Borges, un destino sudamericano", de los realizadores José Luis Di Zeo y Tadeo Bortnowski. El rodaje comenzó la madrugada del 24 de junio de 1975 en una locación de Escobar, casi perdida debido a la niebla. A Borges le costó en un principio enfrentar las cámaras, pero se dejó guiar por los realizadores y salió, una vez más, victorioso. Claro, conocía al personaje de memoria. ...En "El Sur" Boges ofrece una óptica lineal, apartir del contraste entre la llanura y los libros, de los gauchos y la biblioteca, del linaje de su origen y su realidad. Pero también juega con una posible muerte injusta y anónima. Nunca se sabrá si quedó conforme con la única toma que lo tuvo frente a cámaras. Sólo se sabe que ironizó alguna vez: " qué puede opinar un ciego sobre una película": En aquel momento, Borges tenía 76 años y una ceguera avanzada. Borges, un destino americano será exhibida el miércoles en la Casa de América, dentro del Festival internacional del Documental en Madrid. Luego, comenzará su derrotero por el circuito europeo. La idea de los realizadores es convertir el documental en un largometraje, agregándole material que aún no fue editado. ...más en diarios Perfil - Infobae - La Nación.

Claves autobiográficas en El Sur: En febrero de 1938 Jorge (Guillermo) Borges, frustrado escritor y padre del autor, se deja morir (en el cuento figura como el anglicano Johannes Dahlmann). Desde entonces su hijo, Jorge (Luis) Borges compartiría con la auténtica viuda Borges, su autoritaria Madre, y hasta su muerte un pequeño apartamento en el centro de Buenos Aires [donde la criada "Fanny", apodada así en memoria de la anglicana madre del padre, tenía habitación. Fanny falleció el año pasado pero dejó una biografía intitulada "El señor Borges" donde testimonia que Borges no tuvo relación sexual con mujer alguna. Este dato biográfico es de vital importancia. La imposibilidad de probar su "virilidad" dentro de los criterios heterosexuales o machos de la mentalidad puritana o victoriana, que fue la suya, es la clave de lo que se juega en el cuento El Sur.]
Desde finales de 1932 Borges hijo comparte una apasionada amistad, de cada día y cada noche, con un "bello" (como él mismo declaró) compañero de una generación más joven, Adolfito Bioy Casares, a quien Borges reconocerá publicamente, después de más de 40 años de íntima "amistad inglesa", como su "joven maestro al que quiere tanto" (única declaración pública de amor que Borges jamás hizo). Doña Leonor, la omnipotente Madre, preocupada del "qué dirán" (como Dalhmann hijo en El Sur) decide que a 39 años es tiempo de casar su hijo: doña Leonor quiere que Georgie pida la mano de una amiga que ella invita a comer en su apartamento a ese efecto la Navidad del año 1938.
J. Dalhman hijo relata el "accidente" que, en la realidad, casi cuesta la vida a Borges: ..."Ciego a las culpas, el destino puede ser despiadado con las mínimas distracciones. Dahlmann había conseguido, esa tarde, un ejemplar descabalado de Las Mil y Una Noches de Weil; ávido de examinar ese hallazgo, no esperó que bajara el ascensor y subió con apuro las escaleras; algo en la oscuridad le rozó la frente, ¿un murciélago, un pájaro? En la cara de la mujer que le abrió la puerta vio grabado el horror, y la mano que se pasó por la frente salió roja de sangre. La arista de un batiente recién pintado que alguien se olvidó de cerrar le habría hecho esa herida. ..." .
Ese acto fallido es una contudente afirmación de su deseo sexual: "Borges prefiere la muerte al matrimonio con una mujer".
Hay que recordar, porque las costumbres y los tabús varian con las épocas y las culturas, que el matrimonio heterosexual era el único matrimonio aceptable en la cultura puritana, católica recalcitrante, de la auténtica viuda Borges, a pesar de que Georgie tomó como modelos desde el comienzo a Whitman, a Wilde,a Swinburne y al mismísimo Shakespeare, famosos todos por su gustos contracorriente en la elección de objetos sexuales, sin olvidar que Shakespeare se libró del puritanismo de su época con la feliz invención del "mariage of minds" que Borges emula ardientemente en los únicos versos de deseo sexual que él escribió para siempre, precisamente en la lengua de su amado Shakespeare con la intención declarada en otro tributo de poder dejar escrita una confensión seguro que nadie la decifraría.
Además Borges -a quien la Madre acusará de "haberse vuelto loco" después de ese accidente porque comenzó a escribir cosas que a ella no le gustaban- ya había confesado por escrito en su juventud que él, de su propio fuero, no se casaría con mujer alguna, salvo con la Literatura, esa Mujer de mil y un rostros (afirmación de su Eros metamorfoseada en la referencia a la Mil y Una noches de Weil ..."La felicidad lo distraía - confiesa Borges - de Sheherezade y de sus milagros superfluos .." La felicidad para Dalhmann se encuentra en la estancia en el sur de Buenos Aires, cifrando en ese punto cardinal de la geografía argentina una referencia a los momentos pasados y por venir en la estancia "El Pardo" de su entrañable amigo, para toda la vida, Adolfito. Es en esa estancia del sur, El Pardo, que se retiraron Georgie y Adolfito al comienzo de su entrañable "amistad a primera vista" -como dice un proverbio- a engendrar un primer texto "La leche cuajada de La Martona" pleno de humor, es decir de alusiones al Secreto que Borges trata en "La secta del Fénix").
Pero ese terrible "acto fallido" o "castigo" como declarará Borges en otro cuento autobiográfico, "Deutches Requiem", fue el terrible precio a pagar para afirmar su Eros, transgresor de la norma, frente a la hipocresía social y a una Madre autoritaria y puritana que hasta se permitía decidir con quién debe unirse un hijo adulto o la última sentencia de "La intrusa", que ella le dicta a Borges invirtiendo los roles.
En "El Sur" Borges elabora la significación -en su vida y en su obra- de ese "acto fallido" exacto y necesario porque le permitió a Borges "resucitar" su escritura al liberarla de los sujetos "argentinos" que tanto complacían la mitología materna (así que doña Leonor lo indicará en el Cahier de l´Herne dedicado a Borges decadas más tarde). Porque importa saber que la escritura de Borges gana en libertad e imaginación al oxigenar su deseo en espléndidas parábolas que surgen de su deseo vital, después de haber pasado por la "humillación" de ese costoso acto de afirmación: "Las ruinas circulares", "La rosa de Paracelso", etc.
Acto fallido que repite y profundiza una humillación anterior, como Borges confesará hasta el final en "La memoria de Shakespeare". Borges hijo vivió en su adolescencia una marcante experiencia donde el padre elegía por él su objeto sexual, es decir estaba en juego la libertad más íntima del ser humano, cuando Jorge Guillermo. Borges, el padre, le obligó en Ginebra cumplir con una cita que su padre había fijado para él con una experimentada mujer en el mismo prostíbulo que el padre frecuentaba. Imperiosa obligación de dar prueba de su virilidad a otro hombre; de la misma manera que Dalhmann hijo se ve forzado por las circunstancias: la sociedad de muchachones y el viejo (su "viejo", así se llama el padre en Buenos Aires) que exigen al joven Dalhmann que demuestre que sabe servirse de "la daga desnuda", es decir con su sexo viril, para hacer valer su estatuto de macho. Imperativo puritano que Dalhman-Borges no pudo satisfacer ni en la vida como en el cuento.... Pero esa imposibilidad física del ser, Borges la resolvió mostrando su dexteridad con su incisiva, penetrante palabra poética que es la forma sublime de una daga desnuda, de la espada o del Fénix sin secta.
Londres, mayo 2007 - M.A.M.
[Pulse en la pantalla para escuchar unos minutos Borges hablando de la transformación de la vida en obra]



Un esteta de las palabras

:

Se cumplieron el sábado 23 años de la muerte del escritor, uno de los nombres esenciales de la literatura argentina del siglo XX y autor de libros como “ La casa” y “ Misteriosa Buenos Aires”. Con “ Bomarzo”, novela aparecida en 1962 –y que acaba de ser reeditada en versión de bolsillo–, obtuvo el Premio Nacional de Literatura y logró reconocimiento y prestigio internacional. Manuel Mujica Láinez fue un escritor póstumo. En su tiempo, Jorge Luis Borges era quien recogía la atención, y "Manucho" (como le llamaban los amigos) solía bromear al respecto: “¡Cómo se van a ocupar de mí después de muerto!”. Cuando el 21 de abril de 1984 murió en El Paraíso –mansión cordobesa donde vivió sus últimos quince años–, el acontecimiento alimentó la hinchazón frívola de buena parte de los semanarios, pero pocos destacaron la pérdida de un escritor notable. ...Por su origen aristocrático, acrecentado por su estancia juvenil en Francia e Inglaterra y, posteriormente, por sus constantes “escapadas”, fue catalogado como un escritor extranjerizante. Sin embargo, su empeño por confeccionar una arqueología de la decadencia del señorial porteño lo convirtió en un agudo cronista de Buenos Aires. Y lo hizo con irónicos destellos propios de estas tierras. Radiografió la ciudad con su saga porteña, y confeccionó una implacable mitología de la urbe. Basta recordar los relatos de Misteriosa Buenos Aires o Aquí vivieron. Cabe pensar entonces que Manucho, simplemente, decidió cerrar un capítulo con su ciudad para ir más allá, maquinando con imperial displicencia su válvula de escape hacia otros rumbos de inspiración profusa. ... Cuando Bomarzo estuvo lista, la sorpresa fue grande: no sólo por la cantidad de páginas invertidas, sino por el tema elegido –el Renacimiento italiano– y las inflexiones premeditadamente ingenuas vertidas sobre la homosexualidad. ...lea el artículo de Alejandro Bellotti en diario Perfil

¿Y el hombre dónde estaba?
En el año 1944, en Dhaka, Bengala, entonces todavía parte de la India, un niño de once años vio llegar arrastrándose al jardín de su casa a un hombre malherido que pedía agua. Se llamaba Kader Mia y era un operario musulmán miserable que, pese a los desórdenes y las matanzas que ensangrentaban la ciudad, había salido a trabajar para poder alimentar a su familia. Lo lincharon en la calle fanáticos hinduistas por el único delito de ser musulmán, así como muchos musulmanes fanáticos degollaban en los barrios de Dakha a los hinduistas que encontraban en su camino. Kader Mia falleció en los brazos de aquel niño y su padre cuando éstos trataban de llevarlo a un hospital. Amartya Sen, el niño de mi historia, nunca olvidó aquel episodio de su infancia ni las matanzas de cientos de miles de personas que ocurrieron aquellos días en la India por la guerra religiosa desatada entre hinduistas y musulmanes, que culminaría con el desmembramiento del país y el nacimiento de Paquistán, país que, años más tarde, se desmembraría a su vez por luchas despiadadas entre los propios musulmanes, por razones étnicas y regionales, a causa de las cuales nacería Bangladesh. Desde aquel entonces, el futuro economista y filósofo, galardonado con el Premio Nobel de Economía y uno de los pensadores liberales más lúcidos de nuestro tiempo, aprendió a desconfiar de esas categorías colectivas -religión, raza, nación, lengua, etcétera- que pretenden definir de manera concluyente lo que es un individuo y a ver en esa "minimalización del ser humano", como la llama, a la corta o a la larga, una semilla de violencia y de crimen. "¿Y el hombre dónde estaba?", dice uno de los versos del Canto general, de Neruda, que recuerdo desde la primera vez que lo leí, de adolescente. Es la pregunta que parece hacerse Amartya Sen en cada una de las páginas de su último libro, Identity and Violence, The Illusion of Destiny , recientemente publicado en una Inglaterra que he encontrado -vuelvo después de casi ocho meses- removida, desde las bombas terroristas de julio de 2005, con debates y dilemas sobre los temas del multiculturalismo y la existencia en el suelo británico de comunidades de razas, lenguas, culturas y credos diferentes. ...lea el artículo de Mario Vargas Llosa en diario La Nación



No hay un escritor español comparable a Borges

Siempre crítico e incisivo, José Cercas ilustra sobre los mitos del éxito y del fracaso, además de reflexionar acerca de la literatura y acerca del franquismo. Acaba de publicar La verdad de Agamenón, un libro de crónicas y artículos periodísticos. Frente a la corrección política, resulta difícil no pensar que cierta dosis de sarcasmo es más que saludable. Jules Renard, un cínico que siempre se sintió un fracasado, escribió: “Todos los grandes hombres primero fueron ignorados; pero yo no soy un gran hombre, así que preferiría tener éxito inmediatamente”. En La verdad de Agamenón (Tusquets), Javier Cercas regula esta dosis necesaria de cinismo con una incisiva ironía tanto en las crónicas, en los artículos –publicados en diversos diarios españoles como El País o La Vanguardia–, como en el cuento final que da título al libro, que bien podría definirse como “libro sin género”, “degenerado”, capaz de fagocitarlo todo, de convertir cuanto toca en literatura. Cuando publicó Soldados de Salamina –construida a partir del fallido fusilamiento de Rafael Sánchez-Mazas, uno de los fundadores del Partido Falangista–, el escritor conoció el vértigo del éxito: de vender un promedio de 3 mil ejemplares pasó en pocos meses, y sin anestesia, al millón, comenzó a ser traducido a veinte idiomas y recibió elogios de Mario Vargas Llosa, Susan Sontag, Doris Lessing y J.M. Coetzee. Antes de esta novela, Cercas tenía apenas un puñado de lectores: su mamá, sus hermanos y amigos. ...lea la entrevista en Página 12

El gigante de las letras Francisco Ayala ya tiene monumento: Los trabajos del novelista, sociólogo y periodista centenario se publican en una obra completa...Francisco Ayala (Granada, 1906) es un testimonio vivo del esplendor cultural que floreció en España a finales de los años 20, que tanto prometía, con científicos y filósofos de primera fila, y que fue segado por el totalitarismo tras la Guerra Civil. A lo largo de sus ochenta años de carrera literaria, ha escrito relatos penetrantes, como los de La cabeza del cordero y la novela Muertes de perro, ha elaborado un tratado de sociología que sigue siendo una referencia sesenta años después y ha publicado decenas de críticas sutiles sobre Cervantes, Quevedo y Borges, entre muchos otros. Pero sorprendentemente no contaba hasta ahora con una edición unitaria de todos sus trabajos. ...más en El País



Encuentros de Borges con Dios

El artículo publicado en La Nacion, edición del martes 16 de enero, que habla de la tesis sostenida por el profesor italiano Biagio D’Angelo, doctor en teoría literaria por la Universidad de Estudios Humanísticos de Moscú, afirma que Borges fue un hombre religioso que percibió la existencia de un misterio que hace a todas las cosas. Esto ha hecho nacer en mí unos cuantos interrogantes, que formulo en mi último libro, próximo a aparecer, Historia de Dios, sobre la interpretación real que tenemos sus criaturas respecto del propio Hacedor. Me pregunto cómo concebimos a Dios, y de allí la percepción de El como un ser antropomorfo, sujeto al tiempo –aunque lo supongamos eterno– y con una tez parecida a la del hombre. Todas son circunstancias apenas aceptables, ya que, como lo afirmó Aurelius Augustinus (Tagaste, Africa, 13 de noviembre de 354/Hipona, Africa, 28 de agosto de 430, conocido por nosotros como San Agustín o Agustín de Hipona, uno de los cuatro doctores originales de la Iglesia latina, llamado Doctor de la Gracia), en su magnífica obra De civitate Dei, escrita en Hipona durante una década y media, mientras la ciudad era sitiada por los vándalos de Genserico, “Dios no creó el universo en el tiempo, sino con el tiempo”. ...lea el artículo de Oscar Sbarra Mitre en diario La Nación


[vea un sentido tributo por Anna Frank -y millones de víctimas anónimas del Holocausto- pulsándo en la pantalla]
Revelan dramáticos pedidos de auxilio del padre de Ana Frank; solicitó visados a EE UU y a Cuba para salvar a su familia de los nazis: El padre de Ana Frank, Otto Frank, intentó conseguir un visado estadounidense para escapar de los nazis, a través de un amigo de la universidad que se dirigió a la autoridad de acogida de EE UU, según unas cartas descubiertas recientemente por el Instituto Yivo de investigaciones judías de Nueva York. ...Ana Frank escribió un diario sobre el tiempo que pasó escondida de los nazis. Sus escritos, publicados por primera vez en 1947, se han traducido a 67 idiomas, según el centro Ana Frank de Nueva York. Murió con 15 años en el campo de concentración de Bergen-Belsen, donde también pereció su hermana mayor, Margot. ...El tío de Ana Frank, Julius Hollander, también colaboró en el intento de obtener los documentos de inmigración para Ana y Margot, según los nuevos archivos. Otto Frank sobrevivió a Auschwitz y murió en 1980 en Suiza. Su mujer, Edith, murió de hambre en Auschwitz. ...más en diario El País - La Nación.


2006

(foto Borges en el Hotel de Paris donde murió su admirado Oscar Wilde, por su amigo Pepe Fernández)
Los textos de Borges en diario Clarín
, desde 1980 hasta su muerte en 1986: "...Stevenson creía que la crueldad es el pecado capital; ejercerlo o sufrirlo es alcanzar una suerte de horrible insensibilidad o inocencia. ...Es de curiosa observación que los militares, que abolieron el Código Civil y prefirieron el secuestro, la tortura y la ejecución clandestina al ejercicio público de la ley, quieran acogerse ahora a los beneficios de esa antigualla y busquen buenos defensores. No menos admirable es que haya abogados que, desinteresadamente sin duda, se dediquen a resguardar de todo peligro a sus negadores de ayer." Fragmentos de "Lunes, 22 de julio de 1985" testimonio de Borges contra la dictadura publicado en diario Clarín ...para ver, oir y leer esta producción multimedia pulse aquí



"Lunes, 22 de julio de 1985"
Análisis de Jorge Luis Borges sobre los crímenes de la dictadura en Argentina ...lea el artículo pulsando aquí.

Pepe (José María) Fernández el célebre fotógrafo de Borges (foto para La Pléiade) amigo suyo y de Adolfito Bioy Casares, de Silvina Ocampo y de Rodolfo Wilcock (de quien fue pareja) fallece en Paris.
Lea la obituaria "Una malicia que no debe morir" por Alicia Dujovne Ortiz:
No sabemos lo que habría resultado su historia, de no mediar ese encuentro. ¿Acaso tiene sentido preguntárselo? Pepe habría sido Pepe de todos modos. Pero gracias a Wilcock, el "brutito" chispeante y de un desopilante desparpajo llegó a la casa de Silvina Ocampo y de Bioy Casares, ya para quedarse, convertido en asiduo comensal de aquellas legendarias comidas en las que siempre estaban Borges, el otro Pepe (Pepe Bianco), y Wilcock. ... más en diario La Nación



El universo de Victoria Ocampo
por Susana Reinoso del diario La Nación



Silvina Ocampo & Adolfo Bioy Casares: extraña pareja
por Alicia Dujovne Ortiz

El suegro a ella no la quiere. Primero no la quiso por su amistad con Marta (la madre de Adolfito), demasiado íntima para su gusto. Pero el colmo para él fue asistir impotente al casamiento de su hijo, bellísimo, talentosísimo, riquísimo, con la feaza de los Ocampo, que tenía tanta plata como él, pero que le llevaba sus buenos años... La primera vez que lo vio, en 1933, en casa de Marta, Adolfito llevaba una raqueta de tenis. Su belleza le resultó una puñalada. A ella le bastó verlo para sentirse desesperada de celos... Le propuso casamiento siete años más tarde. Ella se preguntó por qué razón la elegía, elegante, graciosa, creativa y Ocampo, pero madura, nada linda y de una sexualidad incierta. Sospechó que la elegía por razones literarias y, más oscuramente, para acercarse a su madre por caminos oblicuos... lea todo el excelente artículo en revista La Nación
También pulse sobre la pantalla para escuchar Adolfo Bioy Casares entrevistado por Bernardo Neustadt.

Historia de una pareja de amigos que por amor engendran uno, el tercer hombre
por Marcelo PICHON RIVIERE
Más allá del relato oficial de la amistad entre Borges y Bioy Casares, se narran detalles reveladores sobre una relación tan lúdica como creativa, que engendró páginas memorables ... lea el artículo en diario Clarín



Borges y Bioy: recuerdo de un aprendizaje:

Las novelas celebradas en la cultura de la resistencia, influidas por las teorías francesas, eran ilegibles, hasta que el boom latinoamericano lo sacudió todo y, más tarde, a pesar de las diferencias ideológicas, el tono de Borges cautivó a una generación de intelectuales ...En la mañana invernal de Madrid salgo feliz de una librería llevando bajo el brazo el volumen recién aparecido en España de los diarios de Bioy Casares sobre Borges. Salgo con impaciencia, con gula lectora, y de camino hacia casa ya empiezo a leer este libro ingente que parece un libro de arena, la novela río de una amistad de más de medio siglo, de una conversación tan larga que atraviesa las vidas enteras de quienes la mantuvieron. La impaciencia, la felicidad, son idénticas a las que recuerdo de hace treinta años, cuando en otra ciudad y casi en otra existencia -en Granada, siendo un estudiante distraído y un aficionado pasional a la literatura- iba por la calle con mis libros recién adquiridos de Bioy o de Borges, los delgados tomos de Alianza en los que fui descubriendo sucesivamente El Aleph, Ficciones, El sueño de los héroes, La invención de Morel, los cuentos amorosos del uno y los poemas del otro, los ensayos y las antologías que eran puertas de acceso hacia otros escritores y otros libros: Chesterton, Kipling, Gibbon, Stevenson, los novelistas policiales del Séptimo Círculo, los narradores más o menos apócrifos de la Antología de la literatura fantástica ...más en diario La Nación



El escritor Norman Mailer publica a 84 años el libro que preparaba desde su infancia: "El castillo en el bosque" ("The Castle in the Forest") donde investiga la infancia y adolescencia de Adolf Hitler

...Adi, como lo llaman los padres, fue el fruto del amor incestuoso entre el rudo y tiránico Alois y la prima Klara, mujer lasciva e indulgente. ... Hitler nos dividió en dos (a los Judíos): por una parte están los "reactivos", que dan vida al engaño neoconservador, con su suposición falaz de que invadir Irak sería algo bueno para Israel. Por otra, los "radicales", aquellos como yo, decididos a ejercitar el pensamiento libre a cualquier costo.... La novela se abre precisamente con un seminario dictado por Heinrich Himmler. Quizá pocos saben que el hombre considerado ya en 1938 como uno de los jerarcas nazis más poderosos cultivaba un hobby secreto: estudiar el incesto y su papel en la constitución de la sociedad germana. ....Himmler se deleitaba también estudiando a los retrasados mentales. Estaba convencido de que las mejores posibilidades humanas coexisten siempre con las peores. Y, por lo tanto, los genios precoces, como Hitler precisamente, debían ser necesariamente el fruto de relaciones incestuosas. Blutschande , escándalos de la sangre. ... La madre de Hitler era muy religiosa; su padre, orgullosamente ateo y odiaba a la Iglesia. ...lea la entrevista del autor en diario La Nación



Traducirán al árabe la obra de Bioy Casares

"Queremos traducir todo lo que tenemos (en la biblioteca del Instituto Cervantes de El Cairo) de Bioy al árabe. Fabián Bioy, el hijo de Adolfo, había colaborado mucho con nosotros, pero ahora que ha fallecido, estamos trabajando en el tema de los derechos de autor. El traductor ya lo tenemos: es Muhammad Abuelata" ... más en diario La Nación



"La folie Canetti" se trata de un excelente estudio del psicoanalista francés Dr Roger Gentis sobre la vida y obra de Elias Canetti, Premio Nobel de Literatura 1981. Puede adquirirse en Amazon



Pulse sobre la pantalla para ver y escuchar Julio Cortázar hablar de Paris como inspiración y de Jazz:




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EVENTOS & NOTICIAS


En el IV centenario de la muerte, Cervantes cumple 469 años y Shakespeare 452 años de juventud ...
La falsa viuda Kodama insulta a Bioy Casares y a Borges, como ella insulta a quienes denuncian sus maniobras criminales para apoderarse del bien ajeno ...
Cae acusada de corrupción otra infame María ladrona que complotaba contra los Amigos de Borges en Mallorca junto a la falsa viuda Kodama...
Bioy revela en su libro de conversaciones con su entrañable amigo Borges, que el poeta vírgen vivió sus últimos años temiendo el carácter "extraño" de su última asistenta la falsa viuda Kodama ...

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